Tras mi pequeño monográfico
acerca de la Operación Emperador, me he dado cuenta de que el análisis
sociológico chino da más de sí y me han sido revelados ciertos documentos
gráficos que soy incapaz de guardarme para mí dada la gran trascendencia de los
mismos.
El lector descubrirá, a lo largo
de esta entrada, espeluznantes hechos totalmente acreditados que arrojarán no
ya luz, sino faros, bengalas y luminarias diversas sobre la trama de la
Operación Emperador.
Lo primero que tengo que decir es
que como ya manifesté en la anterior entrada, es posible que el exministro
Moratinos pudiera contarnos alguna cosilla acerca de Gao Ping y sus actividades,
por lo menos sabemos que estuvo con él al menos en una ocasión. No obstante,
creo que es mejor formularle la consultilla a otro exministro, concretamente al
gran José Blanco, frecuentador de gasolineras (nota: recuérdese el popular
reggaetón cuyo estribillo era algo así como “a
Pepiño le gusta la gasolina, dale más gasolina”…) e inaugurador del
Complejo Empresarial Plaza de Oriente,
enclavado en el polígono Cobo Calleja.
Pepiño aquel soleado día de la
inauguración alabó al Ayuntamiento de Fuenla pues “había entendido que para ganar el futuro hay que ampliar las fronteras
y hay que apoyar a los emprendedores, como estamos haciendo hoy, vengan de
donde vengan…” y, añadiría yo, se dediquen a lo que se dediquen… con
excepción de los casinos, que son malos y atraen delincuencia como en Eurovegas
(nota mnemotécnica: recordar chino
comunista bueno-yanqui capitalista malo).
Y es que, si no se llega a
desarticular la organización, hubiera sido muy probable que, en el futuro,
aparecieran extraños candidatos para ser alcaldes de Fuenlabrada y de esta
forma controlar el gobierno de la ciudad.
Y a lo tonto, a lo tonto, se
empieza con una alcaldía y se termina con todo un Imperio al servicio del
crimen oriental… que es lo que nos estaba faltando… o no.
Pero sigamos analizando el enclave, la Plaza de Oriente, (nota: no confundir la plaza madrileña donde está enclavado el Palacio Real) surtía miles de productos fabricados en China a centenares de Todo a 100 tanto de España como incluso de Italia, vamos, que era como un inmenso El Corte Inglés Chino.
De acuerdo, la ortografía española no
es lo suyo, pero hay que tener en cuenta que el Polígono Cobo Calleja está en
Fuela… y en Fuenla se habla de manera peculiar, con lo que no es raro que ellos
escriban los productos como fonéticamente les suenan.
Como decía, miles de productos se
agolpaban en los almacenes, todos ellos con un destino concreto para terminar
siendo vendidos a los europeos con atractivos precios. Pero no nos
equivoquemos, la calidad de esos productos no es la idónea para su utilización,
llegando a ser algunos de esos productos sumamente peligrosos, ¿o ya no nos
acordamos del sombrero de este tío?, ¿sí?, pues fue comprado en uno de los
almacenes del Cobo Calleja… y claro…
Es gracioso, pero tirando del
hilo como un Teseo moderno, las piezas comienzan a encajar peligrosamente en el
puzle de la mafia china, empezándose a parecer este mi blog cada vez más al
Informe Pelícano. Verán, ¿se acuerdan de la venta de los super discos chinos de
Enrique y Ana que ya mostré en la anterior entrada?, pues la cosa no quedó ahí…
Tras el éxito de ventas de los discos, esta pareja comenzó a cantarle al panda que vino de la China a
vivir al Zoo de Madrid (la mami de Chulín)… ¿por qué?... porque se lo habían
regalado a los reyes de España y el panda estaba triste en la Zarzuela… (¿encaja
o no encaja ahora la foto que se hizo el rey con Gao Ping?, ¿se hicieron esas
fotos en la Plaza de Oriente?, ¿en qué Plaza de Oriente?), tanta duda me
atormenta... aunque no sé si realmente son las dudas las que me atormenta o el play back atroz de este video... que todo puede ser...
Pero bueno, tampoco podemos decir que el problema sea de ahora pues la invasión oriental viene de largo, desde hace ya muchos años han estado poco a poco introduciéndose en nuestros hogares de manera más o menos silenciosa, en muchos casos bajo la inocente apariencia del postre para los más pequeños y bajo el beneplácito de Franco, que siempre tiene la culpa de todo.
Incluso nos han llegado a animar
a realizar fantásticos viajes exóticos recorriendo sus monumentos con
velocísimas máquinas… primeramente en la
patria natal del Sr. Ping.
Y luego en los territorios tristemente
anexionados… ¿qué os parece?...ya lo sé…¡genial!
Por otro lado, este estudio
sociológico me ha permitido desmontar una leyenda urbana, ya que he descubierto el misterio de los óbitos de
los chinos. Siempre se ha dicho que los chinos no morían, pues en ningún
cementerio español había constancia de entierros de nacionales chinos. Pues
bien, me llena de gran orgullo y satisfacción declarar abiertamente que el
enigma ha sido al fin resuelto: los chinos mueren como todos nosotros,
lógicamente. Lo único que varía es que luego resucitan (con bastante mala
leche, por cierto) y de ahí que no haya enterramientos de chinos.
También somos muy dados a
confundir con chinos a los japoneses o quizá a los japoneses con los chinos… yo
creo que hay japoneses que se hacen pasar por chinos y chinos que se hacen
pasar por japoneses también y eso no nos ayuda… pero eso sí, llegan a España y
se nos transforman, les gusta disfrutar de lo español, lo ibérico gusta y
podemos encontrarnos con artesanos fabricantes de guitarras chinos o bailaores
de flamenquito japoneses, incluso, incluso, compositores de sevillanas
orientales como el primo de Gao Ping.
Y hablando de primos, también he
podido descubrir al sobrino del Sr. Ping, que empezó hace ya algunos años en el
circo haciendo trucos de magia, más tarde se independizó especializándose en
otra clase de trucos de magia consistentes en hacer desparecer billetes de 100
euros en enormes contenedores para luego hacerlos reaparecer en su país, transformando
mágicamente en color blanco el dinero de tintes oscuros que pudiera haber por
ahí...
Aunque al principio fue complicadillo, los españoles no sólo
no sabemos distinguir chinos, sino que nos costaba un pelín ubicar el
territorio chino… (díganme: ¿qué es peor, confundir a un coreano o un japonés con un chino o
confundir Pekín con Nairobi?... telita…).
En fin… nos queda mucho por
aprender, y el sumario del Juez Andreu seguro que terminará coincidiendo con
mis averiguaciones y pesquisas.
Para despedirme por hoy, y para
el caso de que a los lectores no les gusten las canciones ochenteras como la
que colgué en la entrada anterior, para
deleite del personal dejo aquí una canción de plena actualidad donde se nos
confiesa el autor, que relata: “No tiene
ná que vel/ ná tiene que vel el miedo/ sencillamente fue que/ sentí la soga al
cuello/ Conté con peligro/ y di un tajo neto a tiempo/ Al filo, a esto de/
colgal mi vida/ Ay ay/ sólo a esto/Ay, ay…” Pues eso, ay, ay, por poco…




