Cuaderno de Bitácora. Día 84. Y dale Perico al torno.
Confirmado, al tío de la barba le molo y le debo de molar bastante porque ayer se me puso bastante pesadito preguntándome por mis recibos, por mi catarro y por mi pierna, todo ello en sucesivas acometidas. El caso es que yo estaba escuchando mi popurrí de canciones animadas para pedalear como si no hubiera un mañana, a todo meter, a lo bestia, abstrayéndome del mundo y pensando en mis cosas (que tengo mucho que pensar yo) y él aparecía cada dos por tres a preguntar, lo que provocaba que me tuviera que quitar el auricular (que tiene forma ergonómica extraña y tiene su complejidad), darle explicaciones, ralentizar el pedaleo, volver a ponerme el auricular, poner otras vez la canción de turno desde el principio porque quiero escucharla/vivirla entera y acelerar en el pedaleo...así hasta tres veces tres...no me da la vida.




