Cuaderno de Bitácora. Día 82. Falsa alarma.
Definitivamente, creo que no soy vigoréxica. He estudiado el tema e ir un par de veces por semana al gimnasio aún no se considera vigorexia. Estoy rozando la delgada línea, eso sí, pero gracias a Dios, no soy adicta al ejercicio físico, aunque mi intensa actividad me hiciera dudar la semana pasada.
La gente que hace deporte regularmente cuenta lo bien que se siente cuando hace ejercicio y lo mucho que lo necesita...yo, en cambio, me siento cansada y con muuucho sueño, tanto que anoche no fui capaz de escribir este vuestro Cuaderno de Bitácora y así no se puede hacer una carrera literaria en condiciones.
Por lo demás, todo normal, desde que he descubierto el fru-frú (dícese denla botella con spray) del Cristasol o similar antes de subirme a la bici limpio el sillín para eliminar posibles olores a retestín y limpio también los asideros de la elíptica y ya que estoy, las pantallas siderales de las máquinas, que parece que alguien se suena encima de ellas. Vosotros reíros, pero no sabéis la de mierda que sale, recordad: el algodón no engaña.
Para obtener un cuerpo de pecado has de imitar a los mapaches y pasarle un papelito con producto de limpieza a los asideros pringosos y sudorosos y a los sillines de las bicicletas para que no se vayan solos.
Nota: "retestín" no lo encontraréis en el diccionario de la RAE, es un término panocho (capa grasienta, endurecida, que se forma en las vasijas mal fregadas.

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