jueves, 25 de octubre de 2012

OPERACIÓN EMPERADOR II

 
 

Tras mi pequeño monográfico acerca de la Operación Emperador, me he dado cuenta de que el análisis sociológico chino da más de sí y me han sido revelados ciertos documentos gráficos que soy incapaz de guardarme para mí dada la gran trascendencia de los mismos.

El lector descubrirá, a lo largo de esta entrada, espeluznantes hechos totalmente acreditados que arrojarán no ya luz, sino faros, bengalas y luminarias diversas sobre la trama de la Operación Emperador.

Lo primero que tengo que decir es que como ya manifesté en la anterior entrada, es posible que el exministro Moratinos pudiera contarnos alguna cosilla acerca de Gao Ping y sus actividades, por lo menos sabemos que estuvo con él al menos en una ocasión. No obstante, creo que es mejor formularle la consultilla a otro exministro, concretamente al gran José Blanco, frecuentador de gasolineras (nota: recuérdese el popular reggaetón cuyo estribillo era algo así como “a Pepiño le gusta la gasolina, dale más gasolina”…) e inaugurador del Complejo Empresarial  Plaza de Oriente, enclavado en el polígono Cobo Calleja.

Pepiño aquel soleado día de la inauguración alabó al Ayuntamiento de Fuenla pues “había entendido que para ganar el futuro hay que ampliar las fronteras y hay que apoyar a los emprendedores, como estamos haciendo hoy, vengan de donde vengan…” y, añadiría yo, se dediquen a lo que se dediquen… con excepción de los casinos, que son malos y atraen delincuencia como en Eurovegas  (nota mnemotécnica: recordar chino comunista bueno-yanqui capitalista malo).
 
Y es que, si no se llega a desarticular la organización, hubiera sido muy probable que, en el futuro, aparecieran extraños candidatos para ser alcaldes de Fuenlabrada y de esta forma controlar el gobierno de la ciudad.
 
Y a lo tonto, a lo tonto, se empieza con una alcaldía y se termina con todo un Imperio al servicio del crimen oriental… que es lo que nos estaba faltando… o no.
 



 
Y es que les gusta rodearse de lo mejor, aunque no son muy amigos de mantener lazos estrechos con los occidentales, son muy suyos para unas cosas. Por ejemplo, si tienen que elegir abogado, prefieren mil veces a uno que sea nacional de su país que a un occidental, claro que en la Operación Emperador al parecer cierto abogado madrileño tiene mucho que contar… quizá no contaron con el bufete adecuado, o no encontraron un gabinete donde hubiera profesionales cualificados de su país que les dijera lo que está bien y lo que está mal en su idioma.

Pero sigamos analizando el enclave, la Plaza de Oriente, (nota: no confundir la plaza madrileña donde está enclavado el Palacio Real) surtía miles de productos fabricados en China a centenares de Todo a 100 tanto de España como incluso de  Italia, vamos, que era como un inmenso El Corte Inglés Chino.

De acuerdo, la ortografía española no es lo suyo, pero hay que tener en cuenta que el Polígono Cobo Calleja está en Fuela… y en Fuenla se habla de manera peculiar, con lo que no es raro que ellos escriban los productos como fonéticamente les suenan.




Como decía, miles de productos se agolpaban en los almacenes, todos ellos con un destino concreto para terminar siendo vendidos a los europeos con atractivos precios. Pero no nos equivoquemos, la calidad de esos productos no es la idónea para su utilización, llegando a ser algunos de esos productos sumamente peligrosos, ¿o ya no nos acordamos del sombrero de este tío?, ¿sí?, pues fue comprado en uno de los almacenes del Cobo Calleja… y claro…
 
 
Es gracioso, pero tirando del hilo como un Teseo moderno, las piezas comienzan a encajar peligrosamente en el puzle de la mafia china, empezándose a parecer este mi blog cada vez más al Informe Pelícano. Verán, ¿se acuerdan de la venta de los super discos chinos de Enrique y Ana que ya mostré en la anterior entrada?, pues la cosa no quedó ahí… Tras el éxito de ventas de los discos, esta pareja comenzó  a cantarle al panda que vino de la China a vivir al Zoo de Madrid (la mami de Chulín)… ¿por qué?... porque se lo habían regalado a los reyes de España y el panda estaba triste en la Zarzuela… (¿encaja o no encaja ahora la foto que se hizo el rey con Gao Ping?, ¿se hicieron esas fotos en la Plaza de Oriente?, ¿en qué Plaza de Oriente?), tanta duda me atormenta... aunque no sé si realmente son las dudas las que me atormenta o el play back atroz de este video... que todo puede ser...
 

Pero bueno, tampoco podemos decir que el problema sea de ahora pues la invasión oriental viene de largo, desde hace ya muchos  años han estado poco a poco introduciéndose en nuestros hogares de manera más o menos silenciosa, en muchos casos bajo la inocente apariencia del postre para los más pequeños y  bajo el beneplácito de Franco, que siempre tiene la culpa de todo.

 

Incluso nos han llegado a animar a realizar fantásticos viajes exóticos recorriendo sus monumentos con velocísimas máquinas…  primeramente en la patria natal del Sr. Ping.
 
Y luego en los territorios tristemente anexionados… ¿qué os parece?...ya lo sé…¡genial!




Por otro lado, este estudio sociológico me ha permitido desmontar una leyenda urbana, ya que  he descubierto el misterio de los óbitos de los chinos. Siempre se ha dicho que los chinos no morían, pues en ningún cementerio español había constancia de entierros de nacionales chinos. Pues bien, me llena de gran orgullo y satisfacción declarar abiertamente que el enigma ha sido al fin resuelto: los chinos mueren como todos nosotros, lógicamente. Lo único que varía es que luego resucitan (con bastante mala leche, por cierto) y de ahí que no haya enterramientos de chinos.
 
También creo que tenemos la obligación de hacer un poco de autocrítica. Es posible que los españoles tengamos nuestra parte de culpa al infravalorarlos y creer que los podemos engañar como a chinos (cuando lo cierto es que es al revés). Esta prepotencia nuestra nos lleva a creer que todos los chinos son iguales y si vemos los pasaportes de los chinos, creemos que es el mismo…somos bastante torpes en eso… Realmente son diferentes entre sí y encima pueden llegar a cantar y bailar como cualquier occidental… bueno, no tanto, pero casi… Si me decís que es un coreano y no chino, os daré la razón, pero, ¿a que si veis a este tío una noche  no distinguís si es chino o coreano?... pues eso, caramba, que somos torpes…


También somos muy dados a confundir con chinos a los japoneses o quizá a los japoneses con los chinos… yo creo que hay japoneses que se hacen pasar por chinos y chinos que se hacen pasar por japoneses también y eso no nos ayuda… pero eso sí, llegan a España y se nos transforman, les gusta disfrutar de lo español, lo ibérico gusta y podemos encontrarnos con artesanos fabricantes de guitarras chinos o bailaores de flamenquito japoneses, incluso, incluso, compositores de sevillanas orientales como el primo de Gao Ping.
 
Y hablando de primos, también he podido descubrir al sobrino del Sr. Ping, que empezó hace ya algunos años en el circo haciendo trucos de magia, más tarde se independizó especializándose en otra clase de trucos de magia consistentes en hacer desparecer billetes de 100 euros en enormes contenedores para luego hacerlos reaparecer en su país, transformando mágicamente en color blanco el dinero de tintes oscuros que pudiera haber por ahí...
Retomando el tema anterior, como decía, somos torpes y nos cuesta, pero nos vamos esforzando poco a poco  en conocerles, en aprender de su cultura milenaria y en embeber su esencia de forma tal que algunos hasta intentan mimetizarse con el entorno, siempre de forma pausada, relajada, dejando que los sentidos vayan descubriendo la esencia puramente oriental y la filosofía zen.
 
Aunque al principio fue complicadillo, los españoles no sólo no sabemos distinguir chinos, sino que nos costaba un pelín ubicar el territorio chino… (díganme: ¿qué es peor, confundir a un coreano o un japonés con un chino o confundir Pekín con Nairobi?... telita…).
En fin… nos queda mucho por aprender, y el sumario del Juez Andreu seguro que terminará coincidiendo con mis averiguaciones y pesquisas.
Para despedirme por hoy, y para el caso de que a los lectores no les gusten las canciones ochenteras como la que colgué en la entrada anterior,  para deleite del personal dejo aquí una canción de plena actualidad donde se nos confiesa el autor, que relata: “No tiene ná que vel/ ná tiene que vel el miedo/ sencillamente fue que/ sentí la soga al cuello/ Conté con peligro/ y di un tajo neto a tiempo/ Al filo, a esto de/ colgal mi vida/ Ay ay/ sólo a esto/Ay, ay…” Pues eso, ay, ay, por poco…


2 comentarios:

  1. Me permito hacer un modesto comentario en relación al amor que, a buen seguro, ha estado presente en toda esta trama de Operación Emperador.

    Porque... ¿qué sería una trama o folletín "oliental" sin el amor? Pues como un "jaldín" sin "floles". Un amor que, para ir en consonancia con los hechos expuestos, de manera magistral por su autora, se traduce en "amol oliental" en... "chinito de amol"

    http://www.youtube.com/watch?v=QPXzVQlA0fY

    Sirva, además, para recordar de forma cariñosa al gran Miliki, que recientemente nos dejó.

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  2. Muchísimas glacias, Juan, por tu exposición soble el amol y por tu caliñoso lecueldo al glan Miliki.

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Me hacen feliz los comentarios que me hacéis. Venga, no seas tímido/a y lánzate a estos mares surrealistas.