viernes, 24 de marzo de 2017

CUADERNO DE BITÁCORA. DÍA 23

Cuaderno de Bitácora. Día 23. Quasimodo.

Estoy empezando a tener un cuerpo de pecado. Los primeros resultados ya se dejan ver. Está costando, pero ya voy teniendo un cuerpo de pecado...mortal. Me explico, tras el tirón gemelar de padre y muy señor mío que me dió en la clase de zumba me he pasado 2 días caminando como Quasimodo (eso ha sido el karma, por haber hablado de las gárgolas), arrastrando la pierna de una manera humillante. Ahora, tras la sesión de fisio parece que la arrastro menos, aunque siento la tentación de ponerle un patín o algo al pie...

En la zona gemelar tengo un cardenal que ni Ratzinger en sus tiempos mozos...aunque me consuela el hecho de que las concursantes del Boom hayan abandonado por fin el programa (¡ojo! que se van ellas, que no las echa nadie). ¡Aleluya!, ¡albricias!.

La sesión del fisio una gozada, cara, pero una gozada. A la hora de la siesta, con Enya al fondo (en música, no es que ella estuviera, se entiende) y masajito en la pierna...blep, blep, blep...Nada de tacones, me han dicho. Mierd, digo, cielos, he exclamado yo pensando en la boda de dentro de día y medio...muy triste todo. He estado tentada en decirle a la novia que hiciera una boda temática del Caribe, así iría disfrazada de pirata con pata de palo de caoba, pero me ha faltado coraje.

Ahora toca que el gimnasio acceda a dejarme en suspensión sin que pierda la matrícula...va a tocar negociación...o lanzallamas, una de dos.

En fin, ¿quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza?, como decía el sabio aquél...

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