Cuaderno de Bitácora. Día 39. The Irish Rover.
Hemos vuelto al fisio buenorro, manos de ángel que tiene el muyayo, peeero la sesión ha sido un pelín soporífera. Primero, con la ducha-ecógrafo. Luego, el masajito, que eso se agradece y mucho y, finalmente, las corrientes del Dr. Frankenstein. Yo no sé cuántos minutos me ha puesto, el caso es que casi me quedo dormida porque el ambiente estaba bastante silencioso...¡y tanto! ¡como que en un momento dado se han ido todos y me han dejado sola con las corrientes!. Al ratito, las corrientes se han calmado y ha empezado a sonar desde mi pierna (nota: yo estaba echada en la camilla boca abajo) una ancestral tonada irlandesa. ¡Cielos! -he pensado -Mis gemelos hacen sonidos melódicos!!!. Pero claro, eso no podía ser y entonces he pensado que el nuevo ejercicio iba a consistir en bailar animadas jigas irlandesa alrededor del bosu, a lo Lord of the Dance...pero ¡oh, decepción!, se trataba de la música que suena del aparato del Dr. Frankenstein cuando finalizan las corrientes.
Así que nada, sigo sin aprender a bailar jigas, ¡por San Patricio!.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Me hacen feliz los comentarios que me hacéis. Venga, no seas tímido/a y lánzate a estos mares surrealistas.