Cuaderno de Bitácora. Día 44. Catatonia is not Spain.
He regresado al gimnasio, mermada, limitada, vencida...y he seguido meticulosamente las instrucciones del traumatólogo: 15 minutejos de bici flojita y equilibrios en el bosu...ojo, o la clínica de rehabilitación tenía el bosu desinfladillo o los del gimnasio han inflado los suyos con ansia viva como si no hubiera un mañana, el caso es que casi salgo proyectada hacia el infinito y más allá en los primeros equilibrios...Por lo demás bien, mientras hacía la cabra del gitano he dado la espalda a todo el mundo, mejor no saber que te pueden mirar en semejantes ejercicios.
Luego he hablado con el "personal trainer" que me ha preguntado por mi historial deportivo, mis logros y mis objetivos. ¡¡Pero qué cachondos son los del gym!!, ¡¡Qué humor!!. Casi le digo que a mi historial deportivo puede acceder a través de mi blog donde explico mis 43 días del Cuaderno de Bitácora, que mis logros se han visto salvajemente sodomizados por la rotura fibrilar y que mi objetivo es obtener un cuerpo de pecado...pero no lo he dicho, he tenido miedo de provocarle algún cortocircuito o similar si le cuento esas cosas.
Resumiendo: no se atreve a ponerme ninguna tabla y no se explica cómo me rompí el gemelo, así que lo único que tengo que hacer (y es lo que iba a hacer) son los ejercicios light y aburridísimos aconsejados por el trauma.
Para obtener un cuerpo de pecado, hay cosas que no debes contar al personal trainer, porque colapsa y le puede producir catatonia.

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