Cuaderno de Bitácora. Día 74. Que el ritmo no pare.
Jornada deportiva trepidante la mía en el día de hoy, más que nada porque no quería perderme el discurso del Rey. Y no, no me lo perdí, llegué a casa a las 20:59 y el discurso comenzó a las 21:00.
Me recomendaron, hace ya tiempo, que me pusiera música mientras hago mis ejercicios, pero reconozco que no lo hacía porque eso de estar por ahí con la música me parece que te aísla del mundo y pierdes un poco las sensaciones y te das menos cuenta de lo que sucede a tu alrededor. Sin embargo y, dado los niveles de aburrimiento supino que puedo alcanzar, me he puesto música.
Claro, la música escogida es aquélla que me pone alegre y que me da ganas de moverme al escucharla. Una enorme mezcla que no sigue orden alguno, pero que me encanta Otro día comentaré la playlist, que no tiene desperdicio, pero hoy quiero centrarme en el hecho de escuchar música mientras pedaleaba.
Música animada, sí. Música que te hace moverte, si. Y...claro...¿qué me pasa con esa música?...Pues que me da ganas de cantar las canciones o, como poco, tararearlas !!!!Horrible situación!!!! Sólo he podido tamborilearlas con los dedos y, en algunas, movía la boca para cantar en silencio...si me preguntan, estoy por decir que he vuelto a las oposiciones, con gran entusiasmo...
Para obtener un cuerpo de pecado, debes aprender a vencer tentaciones y comprender que un gimnasio no es un karaoke...¿o sí?

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