viernes, 24 de febrero de 2017

CUADERNO DE BITÁCORA. DÍA 14.

Cuaderno de Bitácora. Día 14. La cosa va de thriller.



El retorno del hámster.

Hoy, mientras recorría mi senda por el camino hacia un cuerpo de pecado, me han puesto de nuevo el concurso de la bomba que explota si no te sabes la respuesta, Boom creo que se llama. Seguían las concursantes especialistas en pinchos, gracias a Dios hoy no han dado recetitas. Esta tarde he aprendido por Boom que el lúpulo es una planta trepadora y que a Laurence Olivier le dieron 2 premios Razzies...nunca te acostarás sin saber una cosa más, en este caso, dos cosas.

Mientras hacía bicicleta, toda concentrada en contestar las preguntas del Boom, el que estaba a mi lado veía en su móvil La Casa de la Pradera. Bueno, lo mismo no era La Casa de la Pradera, pero la cosa iba de colonos en EEUU. Tras una pelea a puñetazo limpio junto a cabaña de madera, el chico se ha marchado a hacer pesas, ignoro cómo habrá terminado la serie...o la película...o lo que fuera.

Luego ha aperecido un señor un tanto...peculiar. Edad indefinida, dejando todas sus pertenencias al ladito de la cinta con gran meticulosidad, quitándose los pantalones del chándal y dejándose unos cortos que llevaba dentro...que no sé cómo no va al vestuario, que haberlo, haylo. En fin, a lo que iba, tanta meticulosidad me ha recordado a esos personajes que tienen una vida tranquila y monótona y que viven felices con su madre, a la que tienen dentro de una cámara frigorífica o momificada en el desván y un buen día se enamora de una compañera de trabajo que termina desapareciendo misteriosamente...seguro que os suena.

El camino hacia un cuerpo de pecado no es sólo tortuoso, también es peligrosillo.

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