Cuaderno de bitácora. Día 5.
Está visto que en mi viaje hacia un cuerpo de pecado Ricky Martin ha decidido atormentarme. Pobre hombre, con lo que a mí me gustaban sus canciones y se está ganando a pulso el aborrecimiento.
La buena noticia es que han ido a zumba dos pipiolinas unos 250 años menos que yo y no sólo no cogían las coreografías ni a la de tres, sino que no han aguantado la hora entera.
Aún hay esperanza. Una de dos: o consigo un cuerpo de pecado o consigo que me dé un ictus.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Me hacen feliz los comentarios que me hacéis. Venga, no seas tímido/a y lánzate a estos mares surrealistas.