El 7 es un número mágico y yo he aprovechado este día para seguir zumbando.
De repente, he visto la luz, nos han puesto el popurrí de Grease...(sin duda ha sido por ser el séptimo día de mi cuaderno de bitácora) los que hayáis estado conmigo en una discoteca ya sabéis la que armo cuando ponen ¡¡¡el popurrí de Grease!!!,
Claro, el problema es que el profesor tiene su propia coreografía -como es lógico- que no coincide exactamente con la mía...
Eso sí, esta actividad consume mucha energía, por lo que el pasado viernes me ví en la obligación de recuperar las fuerzas perdidas durante la semana con una merienda proteica y energética.
Aquí, la foto de la merienda.
Se ve que voy a tener que invertir más días para obtener el cuerpo de pecado.

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