martes, 11 de abril de 2017

CUADERNO DE BITÁCORA. DÍA 28.

 Cuaderno de Bitácora. Día 28. 

Primer día de rehabilitación.

Toda la vida con médicos bastante feos (menos uno de medicina general que tuve hace años) y parece que he dado con el centro médico de los guapos. Porque resulta que el fisio, como el traumatólogo, es guapo. Olé, ya era hora.

Allá que hemos empezado, masaje va, masaje viene, dándome en los puntos exactos para acordarme de su madre...pero bien. Le he contado la gran humillación de haberme roto el gemelo en zumba. Él me ha contado la historia de un paciente al que se le infectó no se qué y tras la cirujía tiene un agujero en pierna. Parece ser que el paciente cuenta que se trata de una mordedura de tiburón de cuando fue al Caribe. Y eso me ha dado una idea: a partir de ahora, ya no es rotura fibrilar por zumba, sino mordisco de tiburón blanco del Pacífico, que da más glamour.


En mitad del masaje ha hecho su aparición un tío de dos metros y pico que juega en la ACB, por un momento he pensado que venía a darme tirones en la pierna y me ha dado miedito. Luego resulta que sólo quería crema anti-inflamatoria.

La parte más divertida ha sido cuando el fisio me ha dicho que la rotura es tan grande porque me tuvieron en el gimnasio estirando. Que jartá a reír. Manda huevos. 2 velas negras le voy a poner a uno que yo me sé.

En fin, todo listo para poder tener una pierna de pecado y para realizar una maldición en condiciones.

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