Cuaderno de Bitácora. Día 29. El retorno de Frankenstein.
2°día de rehabilitación.
Lo que yo imaginaba que iba a ser una sesión de masajito en la "pienna" resultó ser un remake de Frankenstein en toda regla. Explico. Primeramente se me masajeó con un extraño aparato con forma de ducha, más pequeña y sin agujeritos. Tiene un nombre, claro pero no se me quedó. El caso es que se me aplicó el gel ese frío de las ecografías y sobre él se me masajeó con el instrumento aquél. Al parecer, éso hace que vibre y que genere o distribuya colágeno por el gemelo.
Tras "disfrutar" de tal la experiencia, comenzó el homenaje a Mary Shelley. Colocóme el fisio un par de electrodos o como se llame y empezó a darme mini corrientitas. Suave cosquilleo, me dijo. Pinchazos como picaduras, sentía. Se lo dije. Lo redujo...no sé yo...los escarceos con la corriente alterna no molan.
Tras la sesión, pierna de pecado no tengo, pero la siento extraña y pesada, debe ser la falta de costumbre de electrocutarme, que nunca me he bañado con la tostadora encendida. A lo sumo, con un patito de goma en mis años más "tiennos".

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