Cuaderno de bitácora. Día 47. Adiós, mi pichurrín.
Oh, he vuelto a ver al traumatólogo buenorro. Me ha estado palpando la patita como si estuviera eligiendo un melón y me ha confirmado que los gemelos están bien. A partir de ahora, puedo ir haciendo ejercicio para conseguir el cuerpo de pecado incrementando los ejercicios despacito, poquito a poquito...¿donde he escuchado antes ésto?, no sé, no caigo.
En un tris he estado a punto de inventarme, no sé, un esguince de muñeca o rotura de menisco, pero el hecho de que le da por escribir y escribir y...seguir escribiendo en el ordenador sobre mis dolencias y me pregunta una y otra vez sobre el día de la rotura del músculo me ha echado para atrás. Con tanto que escribe, debe tener ahí la fecha como 20 veces...a menos que lo que escriba sea su propio cuaderno de bitácora y no tenga nada que ver con mi historial médico, que lo mismo...
En fin, para tener un cuerpo de pecado has de saber decir adiós a traumatólogos buenorros y seguir tu camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Me hacen feliz los comentarios que me hacéis. Venga, no seas tímido/a y lánzate a estos mares surrealistas.