Cuaderno de Bitácora. Día 50. Mucho Swing y el Bálsamo de Fierabrás.
Como el 50 es un número para celebrar, hoy la cosa no ha ido de gym. En su lugar he asistido a la presentación de las aguas de sabores Vichy Catalán (no pasa nada si no las probáis) que nos ha obsequiado con una clase de swing.
Mi aventura con el swing surgió cuando preparé a principios de año una despedida de soltera con una clase intensiva de swing, muy divertida. Al poco me rompí el gemelo, pero una amiga quedó tan fascinada por el swing que se ha apuntado a una academia y todas las salidas que me propone son: swing, swing, swing, carrera maratoniana, swing....claro, con mi pata ya me diréis.
Pero hoy, que la pata ya está mucho mejor, he ido a mi clase de swing. Jodido cuando dábamos saltitos con la pierna izquierda...y venga de saltitos..y venga, más saltitos de los cojo....eso. Dicen que el swing también sirve para obtener un cuerpo de pecado, de manera que nos hemos tirado a los canapés con ansia viva. Oye, ¡qué cátering más bueno!
Previamente, esta mañana, me he tomado mi primer vasito de agua con magnesio, colágeno, ácido hialurónico, vitamina C y sabor limón, para mis músculos y huesos -dice el bote-. Sin duda se trata de un invento de algún psicópata con tendencias de sadismo extremo...Lo que pensaba que eran unos polvitos que se diluían en agua normalmente, ha resultado ser una sustancia gelatinosa y pringosa con extraño sabor que...PUAAAGGGGHHHHH (mil veces mejor el agua de Vichy Catalán de lima limón, dónde va a parar). Estoicamente, y sin respirar, me he bebido el maldito brebaje. Se supone que tengo que beberme una asquerosidad de esas cada mañana.
Os dejo una fotito del bálsamo de Fierabrás de marras. Telita.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Me hacen feliz los comentarios que me hacéis. Venga, no seas tímido/a y lánzate a estos mares surrealistas.