El tío de la barba se ha aprendido mi nombre, ayer traté de mimetizarme con la bici, pero me vió. Me preguntó qué tal estaba. Mal, mal, mal, le dije. ¿Vas a ir a alguna clase?. No, no, mal, sigo mal, mal, mal. ¿Y qué vas a hacer hoy?. Bici, bosu, elíptica y mal, muy mal, sigo mal, mal, mal. Tras el vigésimo "mal" (contando a ojo de buen cubero) ya se ha dado por satisfecho y se ha lanzado a por otra víctima tras, eso sí, dar un repaso visual a mi escote. Durante todo mi pedaleo, de vez en cuando decía "mal, mal, muy mal", por si acaso seguía cerca...bueno, vale, lo decía mentalmente, aún no a viva voz, pero todo se verá. ¿Sabéis el "Cansino histórico" de José Mota?, bueno, pues yo estoy conociendo al "Cansino gimnástico".
Con el bosu sigo con mis equilibrios y aleteos. Me he dado cuenta que hay días que mantengo mejor el equilibrio que otros. Debo ser todo un espectáculo haciendo la grulla mema sobre una pata y aleteando para no caerme.
Poco a poco vuelvo a mis rutinas, y claro, el Boom no puede faltar. Uno de los concursantes dijo ser funcionario del Estado y el presentador se empeñó en que los que decían "funcionario del Estado" era porque no convenía decir lo que eran...hasta que no le sacó que era militar en la reserva no paró, todo de muy buen rollito...pero insistiendo...el concursante debió haber respondido con un "mal, mal, muy mal".
Para tener un cuerpo de pecado hace falta inventarse un mantra resultón que sirva para defender tu espacio vital.

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