Cuaderno de Bitácora. Día 66. Resumen vacacional.
Antes de sumergirme de nuevo en las procelosas aguas que llevan directo a la obtención de un cuerpo de pecado, en esta ocasión me referiré a mis vacaciones de verano y a aquellas anécdotas que he vivido relacionadas con el deporte, la vida sana y el fitness.
Sí, en agosto fui al gimnasio, fui...muy poco, pero fui lo suficiente para tragarme las obras de modernización del mismo (ojo: el gimnasio ya era moderno, pero se ve que han decidido hacerlo aún mas moderno). De manera que, mientras los pintores estaban dándole con la brocha a la pared con extraño ahínco, yo me machacaba en la elíptica como sólo yo sé machacarme...y fueron 2 días...una delicia ahogarte entre el esfuerzo titánico del ejercicio y los vapores de la pintura sintética mate...
Luego me fui a Italia, Región del Piamonte. Tengo fichada la trattoria con la mejor pizza, la trattoria con la mejor lasaña, el restaurante con el mejor jabalí, el restaurante con el mejor ciervo, el bistrot con el queso tomino mejor preparado, la heladería con el mejor helado...¡¡¡he descubierto el salami de chocolate (postre suculento que ya he visto por Internet cómo se hace)!!!. En fin, que muy bien.
Para evitar lesiones en la pierna de pecado me llevé un bastón de trecking. Una pocholada que me cabía perfectamente en la maleta, en la grande (sí, llevaba 2 maletas, no sé viajar con poco equipaje. Juro que lo he intentado, pero ya tengo asumido que soy un caso perdido).
El caso que para subir cierta montañita llevaba yo mi bastoncillo (ideal para vender iguales). Al inicio de la marcha lo abrí y...me quedé con 2 mitades. No, no es que eran 2 bastones, era que lo había sacado demasiado. Comencé es ascenso con una parte del bastón en cada mano, intentando meterlo y nada. Los improperios salían de mis fauces con enorme facilidad. Primero, en italiano, por aquello de aprovechar y utilizar el idioma y luego ya en chulo-mesetario...¡y resultó!. Yo creo que como el grado de insulto iba a más el bastón debió acojonarse y se acopló, haciéndome una travesía de lo más placentera y alpina (una gozada los Alpes) aunque sí, noté extrañas cosas en la patita mala, ya me advirtieron que me armara de paciencia...
En fin, que hecho muchisímas cosas para obtener un cuerpo de pecado, todas ellas basadas en la cocina tradicional y light italiana.
Para obtener un cuerpo de pecado, has de cometer algunos excesos riquísimos, ¡qué caramba!

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